La emergencia provocada por los terremotos en Venezuela ha dejado a decenas de niños sin hogar y, en algunos casos, sin sus seres queridos. Muchos permanecen en refugios temporales mientras continúan las labores de rescate y la búsqueda de familiares.
De acuerdo con la voluntaria Fiorella Mora, varios menores permanecen en estado de shock y aún intentan asimilar lo sucedido. Psicólogos y personal de apoyo trabajan con ellos para ofrecer contención emocional y ayudarlos a sobrellevar las consecuencias del desastre.
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Diversas organizaciones civiles brindan protección a los menores que quedaron solos. Entre ellas destaca Bambi Venezuela, que ofrece alojamiento temporal y coordina la búsqueda de familiares para evitar que los niños permanezcan desprotegidos.
Aunque la solidaridad ciudadana ha permitido localizar a algunos menores mediante publicaciones en redes sociales, voluntarios consideran que todavía existen deficiencias en los mecanismos oficiales para reunir a las familias y garantizar la atención integral de los niños afectados.

