La lechuga es un alimento saludable y común en muchas comidas, pero al consumirse cruda requiere una limpieza adecuada. Sus hojas pueden acumular microorganismos que representan un riesgo para la salud si no se eliminan correctamente.
Entre los contaminantes que pueden encontrarse en verduras de hoja verde están bacterias como E. coli, Salmonella y Listeria, además del parásito Cyclospora cayetanensis. Estos pueden ocasionar problemas digestivos como diarrea, dolor abdominal y malestar general.
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Para desinfectarla, primero se recomienda retirar las hojas externas y lavar cada hoja con agua potable, frotando suavemente para eliminar tierra, residuos e insectos. Después, debe aplicarse un producto especial para desinfectar vegetales según las instrucciones del fabricante.
También es importante mantener una buena higiene al preparar alimentos, lavar manos y utensilios, evitar mezclar verduras con carnes crudas y conservar la lechuga en refrigeración. No se debe utilizar jabón, cloro doméstico ni detergentes para limpiar alimentos.

