Un acto de militancia en Chiapas desató este martes una nueva polémica para el gobierno federal. Manuela Obrador Narváez, prima del expresidente López Obrador y delegada del programa Bienestar en esa entidad, se refirió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como un “tipo asqueroso” durante un evento de Morena celebrado en Palenque.
En ese mismo discurso, la funcionaria acusó al líder estadounidense de tener miras sobre los recursos naturales de México, particularmente el litio, el cobalto y el cobre, y de orquestar campañas mediáticas para erosionar la imagen del país.
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Al día siguiente, la presidenta Claudia Sheinbaum abordó el tema en su conferencia mañanera y fue contundente: las palabras de Obrador Narváez no representan la posición del gobierno mexicano.
Sheinbaum explicó que la secretaria del Bienestar, Leticia Ramírez, la contactó de inmediato cuando se enteró del incidente, antes incluso de que los medios lo reportaran, y que le instruyó iniciar una revisión para determinar si hubo una falta administrativa. La mandataria aprovechó para sentar un principio que considera innegociable en su gabinete: quienes ocupan cargos públicos deben separar su trabajo institucional de su actividad dentro del partido. “Tiene que definir en cuál tarea va a estar”, afirmó.

