El ajolote del altiplano es un anfibio que habita en diversas regiones montañosas de México. Se encuentra en humedales, arroyos y lagunas, donde cumple funciones relevantes para el equilibrio ecológico. Su presencia es común en zonas de altura, incluso dentro de Áreas Naturales Protegidas como el Parque Nacional Cofre de Perote.
Esta especie, conocida científicamente como Ambystoma velasci, presenta una característica poco común. Puede desarrollarse de dos maneras distintas a lo largo de su vida. En algunos casos, completa su metamorfosis y se convierte en un adulto terrestre. En otros, permanece en su forma acuática juvenil, un proceso llamado neotenia.
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Gracias a esta flexibilidad, el ajolote participa en diferentes funciones dentro de su entorno. En ambas etapas de su vida, contribuye al control de poblaciones de invertebrados. Además, forma parte de la cadena alimenticia, lo que ayuda a mantener el equilibrio en los ecosistemas donde vive.
Como otros anfibios, es muy sensible a los cambios ambientales. Factores como la calidad del agua, la temperatura y la humedad influyen directamente en su supervivencia. Por esta razón, su presencia es considerada un indicador natural del estado de salud de los ecosistemas.
A pesar de su importancia, esta especie ha sido poco estudiada en comparación con otros anfibios en México. Esto limita el conocimiento sobre su distribución y el estado actual de sus poblaciones. Sin embargo, se reconoce su relevancia dentro de la biodiversidad nacional.
El ajolote del altiplano está incluido en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010. Se encuentra bajo la categoría de Sujeta a Protección Especial. También es considerado una especie prioritaria por organismos dedicados al estudio y conservación de la biodiversidad.

