El gobierno de Estados Unidos determinó reducir los aranceles al acero y aluminio provenientes de México. La tasa se fijó en 25 por ciento para insumos destinados a vehículos pesados. Esta medida aplica solo si se cumplen ciertos lineamientos establecidos.
La decisión se publicó en el registro oficial tras varios meses de espera. Durante ese periodo, empresas del sector no podían acceder al beneficio. Ahora, las autoridades definieron el procedimiento para facilitar su aplicación.
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El esquema opera como una exención condicionada. Está enfocado en la producción de camiones y autobuses. No contempla vehículos ligeros. Entre los requisitos se incluye cumplir con reglas del T-MEC y procesos dentro de la región.
Las empresas también deberán presentar planes de producción en territorio estadounidense. Esta medida busca reforzar la integración industrial. El ajuste tendrá impacto en fabricantes y proveedores del sector automotriz en América del Norte.

