Ocho días después de que Estados Unidos suspendiera las exportaciones de aguacate procedentes de Michoacán debido a una alerta de seguridad, las autoridades estadounidenses retiraron por completo la medida y las actividades del sector comenzaron a normalizarse.
Durante el fin de semana, las huertas retomaron la cosecha, las empacadoras reanudaron sus operaciones y los inspectores agrícolas regresaron a sus labores para certificar que la fruta cumpliera con los requisitos sanitarios y estuviera libre de plagas antes de ser enviada al mercado estadounidense.
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Michoacán es el principal productor de aguacate de México y una de las entidades donde tienen presencia diversos grupos delictivos. La suspensión generó preocupación entre las aproximadamente 200 mil personas que dependen laboralmente de esta actividad.
Con el levantamiento de la alerta, algunos trabajadores celebraron la posibilidad de recuperar sus ingresos, mientras que empresarios y habitantes esperan que la presencia reforzada de fuerzas de seguridad contribuya a reducir la violencia y las extorsiones. Sin embargo, también existe temor de que la calma sea temporal.
La suspensión tomó por sorpresa a trabajadores de distintas zonas productoras. En Santa Ana Zirosto, por ejemplo, jornaleros recibieron la orden de detener la cosecha de manera inmediata, dejando a varias familias sin una fuente de ingresos.
La situación también alcanzó a las empacadoras. En Tacámbaro, una planta tuvo que suspender temporalmente sus actividades y restringir los accesos después de que se notificara la medida estadounidense.

