El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acompañó al presidente Donald Trump en una visita oficial a China, pese a las sanciones que el gobierno chino mantiene en su contra desde 2020. El viaje incluyó una reunión con el mandatario chino Xi Jinping, en un contexto marcado por diferencias diplomáticas y comerciales entre ambas naciones.
Rubio se convirtió en uno de los políticos estadounidenses más críticos de China durante su etapa como senador por Florida. Sus posturas sobre derechos humanos, seguridad y política internacional provocaron tensiones con Pekín, especialmente después de las sanciones impulsadas por Washington contra funcionarios chinos relacionados con Xinjiang y Hong Kong.
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En respuesta, el gobierno chino prohibió el ingreso de Rubio y otros funcionarios estadounidenses a su territorio. Sin embargo, desde que asumió como secretario de Estado en 2025, China ha señalado que las sanciones estaban dirigidas a su antiguo papel como legislador y no a sus actuales funciones diplomáticas.
Especialistas también observaron cambios menores en la traducción oficial del apellido Rubio en documentos del Ministerio de Exteriores chino, lo que podría facilitar su visita sin eliminar formalmente las restricciones. El encuentro entre Trump y Xi Jinping representa además el primer viaje oficial de un presidente estadounidense a China desde 2017.

