El mercado del jitomate en México muestra una brecha importante entre el precio de origen y el de consumo. En zonas productoras, el kilo se vende a menor costo. Sin embargo, en ciudades principales el precio puede elevarse considerablemente.
Esta diferencia se relaciona con la cadena de suministro y los costos de traslado. La participación de intermediarios también influye en el encarecimiento del producto. Como resultado, el consumidor paga un precio mayor.
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A esto se suman retos en la producción, como el aumento de insumos y la disponibilidad de mano de obra. Estas condiciones afectan el ritmo de cultivo. Por ello, algunos productores ajustan sus estrategias.
El jitomate saladette se posiciona como una opción más práctica. Mientras tanto, el jitomate bola pierde presencia en el mercado. Su menor producción podría hacerlo menos común en el futuro.

